miércoles, 18 de marzo de 2009

FÚTBOL PARA ALGUNOS

Por Juan Pablo Marrón

“Al río que todo lo arranca todos lo llaman violento, pero nadie llama violento al lecho que lo oprime”. Bertolt Brecht, dramaturgo y poeta alemán.

La incertidumbre es una de las tantas facetas que componen los actuales días de la humanidad. Sin poder aplicar soluciones de antaño a las problemáticas emergentes y ante la inconducta que refiere el no saber hacia donde vamos, estas horas se diluyen en la vacilación.

En el cúmulo de casi dos temporadas el público visitante ha desaparecido de los estadios en las cuatro categorías del fútbol de ascenso ligado directamente a la A.F.A. No consta en la retórica de centenares de dirigentes el deseo unánime de un retorno concreto de los hinchas a las gradas. La pereza se evoca desde la responsabilidad eludida hasta el famoso “70%” en la baja de incidentes. El tema adquiere cierta hondonada intelectual y con una proyección confusa, sin una hora, un día, un mes o un año pactado para delinear objetivos y así poder combatir las secuelas de un sistema tramposo y exclusor, con la complicidad de una sociedad con apócrifo contenido político y entregada mansamente a los anzuelos de la alineación, será casi una quimera pactar un cambio.
Sin perder la fe y casi en la encrucijada más difícil del laberinto de las tribunas vacías y la esencia desvencijada, Chacarita Juniors, una institución que avala un profundo plan de valores en alza y aumento de niveles culturales, presentó un proyecto pensado para la vuelta progresiva del público visitante en las canchas del ascenso. Mentado en sus caras visibles, su vicepresidente Dr. Darío Villarruel y coordinador general, Jorge Gerosevich, “Hacia un fútbol para todos” detalla en sus páginas diversas iniciativas que podrían propiciar, llevadas a cabo con la colaboración de autoridades nacionales, organismos, policía, dirigentes y simpatizantes, la vuelta de “los visitantes” a los estadios.

Basado en la restricción de asistencia exclusiva para socios, en la venta de una entrada por socio 48 o 72 horas antes de los partidos, con una lista con los documentos de los simpatizantes que asistan, la exhibición de la documentación 200 metros antes del ingreso a los estadios, acompañados estos puntos por la posible utilización del derecho de admisión, y con la obligación del club visitante de hacerse cargo de los daños y perjuicios, deslindando al club local, se trazó y se presentó por primera vez una propuesta real y concreta para desempolvar las ropas del cambio y buscar una salida o al menos intentar algo que devuelva la condición pasional. En la insuperable paciencia de que este proyecto cuente con la aprobación de la AFA, con opinión favorable del ministerio del interior, organismos competentes en seguridad deportiva, tanto en Nación y Provincia y de sus respectivas fuerzas de seguridad, sumándole una “Campaña de Concientización” y el obvio compromiso de todas las partes, se mostrará ante los perjudicados directos, quienes se aquietan resignados a seguir perdiendo, que hay personas que encararon buscar herramientas para un cambio posible y que estas necesitan compañía.

“Si durante este tiempo no se hace nada y de repente vuelven los visitantes las cosas luego serán peor. Debe ir existiendo un aumento progresivo. Que los 200 que vayan a la cancha queden en un lugar aislado dentro del estadio. Las tribunas visitantes en muchas canchas son amplias, entonces se puede ver todo, se puede dividir al creador de conflictos y al que no los crea. La identificación será más rápida. El otro punto fundamental es que los jueces de turno en las zonas de los estadios estén atentos y manden personal para que después no les llegue el expediente si pasa algo y no saben nada. Estuvieron ahí. Vieron lo que pasó y pueden actuar. Con 4.000 es difícil, pero con 200 es más fácil”, explica Darío Villarruel, uno de los impulsores del proyecto y vicepresidente de Chacarita, quien además dice: “Este proyecto le da a la justicia un lugar importante. Al juez de turno la posibilidad de ir a la cancha y a todos la posibilidad de que participen. Además la eliminación del público visitante no sólo le impide al tipo que va siempre a la cancha poder acompañar a su equipo, alentarlo o verlo sino también al club que pierde en recaudación. No te digo que vayas a salvarte pero con mil entradas visitantes vendidas son $24.000 que entran a las arcas de cualquier institución. El ascenso no es Boca que con ser local le alcanza porque llena toda la cancha con los socios. Los visitantes pagan. Muchos locales no”.
“No puede ser que un Instituto – Belgrano no tenga público visitante. Se pierde la esencia en forma total. Imaginate un Chacarita – Atlanta sin público visitante. Nosotros presentamos un proyecto y discutirlo, atraer ideas, es una forma de hacer. Esto también es con hechos. Nosotros en Chacarita estamos haciendo una cancha y esa construcción ya tiene un lugar exclusivo y asignado para el público visitante”, se agrega a la charla con Línea de 4 Jorge Gerosevich, otro de los ideólogos de “Hacia un fútbol para todos”.

Justamente el equipo de San Martín, que ha alternado su localía entre Almagro (Provincia) y Argentinos Juniors y Ferro (Capital), desde hace tiempo viene trabajando en forma avanzada en la construcción de su nuevo estadio, en la tierra donde escribió las páginas más importantes de su historia. Y es allí donde se están montando no sólo tribunas y plateas, sino todo lo que sería necesario para un mejor trabajo de los organismos de seguridad. “Hay una oficina adentro de lo que es el área administrativa para la presencia de los organismos. En este caso en San Martín, para el COPROSEDE. Es el único estadio del fútbol argentino que tiene un lugar asignado para que ellos estén. Pensamos que la seguridad es algo fundamental para el espectáculo deportivo”, comenta el dirigente Gerosevich.

En el camino de esta idea los escombros de un pasado de violencia gerenciada que mutilaron el nombre de Chacarita Juniors, parecieron perjudicar las buenas intenciones del proyecto y de una conducción transparente que tiene al equipo en los primeros puestos, en las postrimeras de la construcción de un nuevo estadio, sin hechos delictivos consecuentes en sus simpatizantes, cuando antes era una modalidad recurrente, con recaudación por la lucidez en la venta de jugadores, sin descomponer sus ideas de plantel, ni de protagonista, alguna voz manifestó: “¿Chacarita presenta esto?”, claro. Esa voz olvidó reparar que hace rato Chacarita no es el de hace 6 o 5 años, y que a mostrado credenciales para propiciar un cambio en el manejo de la presencia del público visitante.

“Está bien que la violencia haya disminuido en un 70% pero el tema es que disminuya con la gente de vuelta. Roban bancos y no por eso se cierran. Hay que poner una fecha para que vuelvan. Sobre la incertidumbre es muy difícil trabajar. No se trabaja por las dudas. Sin hinchas visitantes los operativos policiales siguen siendo altísimos. Y así se pierde todos los partidos”, aclara Villarruel.

Una de las quejas, durante su existencia, del público visitante era la concreta sensación de desprotección en la llegada a los estadios. Presos del maltrato muchas veces por la no creación de una policía dedicada específicamente a los espectáculos deportivos y mediando su ingreso entre insultos y provocaciones, la presencia de responsables con nombre de la institución que visita hacía falta y durante el último tramo de la figura del público visitante, Chacarita esperó a los suyos en los distintos estadios con grupos de dirigentes: “Nosotros tenemos un grupo de cuatro o cinco personas que ayudadas por los organismos de seguridad que iban con nosotros a todos lados esperábamos a todos en la puerta. Cuando ibas de visitante te sentías respaldado. Decías... “bueno hay uno mío acá, si tengo algún problema puedo llamarlo o tengo que salir antes”. Toda una serie de cosas que para nosotros fueron importantes para producir un cambio de mentalidad. Es por eso que Chacarita hoy no está en los diarios con hechos de violencia. Todo lo que vivíamos en carne propia tratamos de cambiarlo. Por eso la creación del proyecto. Nosotros nos queremos hacer cargo, queremos que la gente tenga un par. No es lo mismo que esté Aguilar con otros dirigentes esperando a la gente de River en la cancha de Boca que esté Macri. Es distinto. Vos tenés un par tuyo. Es por eso que apuntamos al cambio”, advierte, Gerosevich y manifiesta: “El fútbol es el deporte popular por excelencia masivo en la Argentina. Tenemos que tratar de mejorar. Habrá trabas, pero insisto que hay que tender hacia una mejora. Que vos estés cómodo en una tribuna, que te traten bien, que en la cancha estés cómodo. Por ahí es a largo plazo pero hay que empezar a hacer algo. En algunos países se toma cerveza en la tribuna. Hay que empezar con 200 pero que vuelvan todos. No tiene que haber discriminación. Falta una profesionalización de la policía para el fútbol”, a lo que aclara: “Lo que sucede en Provincia es distinto a Capital por muchos aspectos. Por ejemplo a José Ingenieros mandaban cuerpos de infantería de Bahía Blanca. No conocen ni la zona. Y además te cobran más por venir del interior. Es por eso y por otras cosas, sobre todo en el trato a la gente, que habría que preparar un policía exclusivamente para espectáculos deportivos”.

El reflejo de una policía inmadura desde lo democrático, que todavía cultiva los resabios de la última dictadura, cayendo en los vestigios de miserias como el autoritarismo o la represión, es el que denota la urgencia de no saber diferenciar entre delincuentes, que entre otras cosas por algo llegan a la delincuencia, e hinchas que miran un espectáculo. La mala organización, el fútbol jugado todos los días y la postal de un efectivo parado en la puerta de una tribuna visitante vigilando a la nada, son la fidedigna muestra de la necesidad de una madurez mental: “No todo depende de la policía exclusivamente, también depende de los poderes políticos. El tema fútbol es una cosa pero... ¿qué vamos a pretender? Matan tres policías, roban acá en la esquina... El fútbol no puede ser considerado fuera del contexto social”, solicita Villarruel.

Siendo la B Nacional el torneo más apasionante pero el más deficitario no es fácil mantenerse sin público visitante. Es la única categoría que además de un ascenso o un campeonato con la consagración regala un premio extra, además de llegar a primera división, da la posibilidad a sus hinchas de poder ver a su equipo todos los partidos. Increíble.

Al menos, en el camino, una luz parece encenderse. El detalle está en un esbozo de ganas que se reúne el hasta ahora único proyecto presentado: “Hacia un fútbol para todos”. Habría que mirarlo con cariño, en realidad habría que atreverse a mirarlo. Y dejar de ser malos anfitriones.

1 comentario:

all boys dijo...

Excelente comentario!, espero que los hinchas del ascenso se empiecen a unir, reclamar y proponer soluciones para que quienes frenan el publico visitante tomen alguna medida al respecto ,van casi 2 años sin visitantes, esto es discriminacion respecto a los hinchas de equipos de primera,(quienes nos estan dando su apoyo).
No aflojemos con el reclamo: QUE VUELVAN LOS VISITANTES Y SIN VIOLENCIA.